BIENVENIDA


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5/8/11

MAESTRA DE MI VIDA

MAESTRA DE MI VIDA
Por: Lucy Martínez Z

 
Hice mis estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional Santa Rosa de la ciudad que me vio nacer, Abancay, colegio de monjas de la congregación de Dominicas donde prevalecían alemanas y españolas.

Realicé los años de secundaria, en un tiempo en que las cosas estaban generando cambios, tiempos de modificar códigos y técnicas de estudio y de aprendizaje. Eso generaba cierta confusión en un contexto revoltoso, desafiante, pero a la vez, sediento de seguridades y abrazos contenedores.

Si esto era así, en realidad, es difícil saberlo, pero a los adolescentes no suele importarles mucho como son las cosas, sino como se ven y eso es lo que recuerdo.
La profesora de Literatura llegaba al aula y no le gustaba perder tiempo. Su estilo 'tradicional' resultaba sorprendente, contrastante. Utilizaba el libro de vez en cuando, solo para consultas, porque sus clases era más bien expositivas, ella dedicaba las horas a explicar los contenidos y no había que concentrarse mucho, para seguirle el hilo por lo que no había mucho margen para especular con ella, más bien para involucrarse totalmente. Eso marcaba una diferencia que puedo evocar claramente, como un ejemplo de silencioso respeto y admiración.

La recuerdo dibujando letras, esas metáforas que ahora entiendo, la recuerdo declamando y de memoria, con esa fuerza vital de sus años y que en cada exposición literaria mis posibilidades de ser su mejor alumna de letras iba creciendo de sus manos y dedicada orientación, la recuerdo explicando como nacen los vientos de la inspiración, como llegan los aromas en versos, la recuerdo espulgando en nuestros mejores aciertos para intensificar mucho más nuestras inspiraciones y evaluándonos con justicia, la recuerdo tanto cuando puso en mis manos el primer poemario de Alfonsina Storni y siguió la Rimas de Gustavo Adolfo Becker y uno a uno de tantos poemas nos explicaba con una precisión conmovedora que no fue difícil para mi, saber que por esos caminos de la poesía desearía seguir.

Ella me dio lecciones muy importantes para mi vida, los auténticos valores reconociendo sentimientos, de las palabras de amor, respeto, admiración y dignidad propia de una mujer, aquella que se fue forjando desde sus sabias enseñanzas, aquella que hoy soy y nunca le dije cuanto la admiraba.

Ella fue una de las claves vitales para la formación de muchas de las alumnas que integrábamos sus clases, a partir de las cuales comprendí cuan valioso era el conocimiento.

Hoy amo la Poesía y ese vínculo permanente que hace que la recuerde siempre y aunque mi destino me sorprendió con otros caminos, hoy cada vez que escribo, siempre regresan a mi memoria algunos de los conceptos que nos enseñó a lo largo de sus clases de Literatura en aquella feliz secundaria donde nos prodigó sus mejores ejemplos de gran Poeta y Maestra.
Hoy cuando mis tiempos ya besan el otoño, hoy cuando mis “Diálogos de papel” poemario que guarda su nombre como el primer reconocimiento de su gran labor magisterial, hoy, querida y siempre recordada Maestra de vocación, Maestra de mi vida, Martha Rodríguez, bendigo su nombre.


Lima, Junio, 2011


FELIZ DIA A TODOS LOS MAESTROS Y LA MAS INMENSA GRATITUD PARA ELLOS QUE HAN SABIDO GUIAR Y EMPRENDER NUEVOS RETOS A CADA UNO DE SUS EDUCANDOS. QUE DIOS LOS BENDIGA SIEMPRE.




10/7/10

MI CONEXIÓN CONTIGO LAMBAYEQUE








He regresado de ti Lambayeque, cargada de tus historias y de este encuentro de humana persistencia de seguir en el camino que nos hemos trazado, seguir por y para la cultura de nuestros pueblos.

Tengo una extraña conexión entre el sentir gravitando en corazón y mente y escribo los pasos de mi voz fluyente, influyente y persistente que se me rezaga en el alma para salpicar tantas sensaciones que bien pudieran expresar claramente la miscelánea de mis impulsos que en vertiginoso compás parecieran detenerse de lo que viene en mi razón de esquematizados fragmentos vividos y en estos intentos de decir tanto, se aquieta la palabra desde el perfil sesgado de esta experiencia clara y bella de conocerte Lambayeque.

Quiero confesarte el temblor que mi alma sintió ante las mariposas de tu historia, entre el polvillo de sus alas misteriosas repartiéndose en mi ser que se embanderó de mayores y desmedidos orgullos patrios. Quiero que sepas ¡cómo te siento!, ¡cuanto te siento!, que no quedan dudas de seguirte en la osadía de admirarte en el libre albedrío de tus jardines sin dudas de regalarnos más, mucho más de esos secretos que se van despertando al mundo y así te sigo, revoloteando tus circuitos, empolvándome entre la hierva creciente de tus descubrimientos, de librarme de este callado acertijo de la postración ancestral que nos atribuló tanto tiempo.

Hoy estoy aquí Lambayeque, abrazando a ese hombre cultural de Sipan, admirando, despojándome como quien quiere alivianarse con esos vuelos que nos pertenece, estoy aquí, pensándote, pensando en el nuevo juego de re inventarte para no olvidar jamás tu nombre, para no desvirtuar en el silencio esa fascinación primigenia que el destino me alcanzó al conocerte y permíteme decirte que aún cuando el dolor del mundo nos alcance, no importará porque cuando algo hermoso murmura constante en la conciencia, supera la historia universal que en estos tiempos de ti he conocido. Así me he sentido al verte maravillada, mi amor Señor de Sipán se ha desmesurado en mi razonada prevalecía de haberte encontrado ahí bajo las turquesas que te adornaron siempre, junto a tus vínculos más sagrados que no dudaron en seguirte prisioneras de amor a tu valentía y tus designios de gran Señor, habitante de un pueblo que se engrandece como ahora mi ser lo hace.

Por eso estoy aquí, como queriendo volver al refugio ancestral que me enlaza a ti, amándote en este destino que ya me enlazó a ti mi Señor.
Nunca antes he jurado mi amor a la perpetuidad, hoy por ti Lambayeque en cuyos suelos guardas mi amor a Sipan, juro mi lealtad por hacer crecer nuestra historia, por compartir universalmente este amor que me perdura, por seguir en la admiración que me marcó al conocerte y junto a ti, todo ese torbellino que creció con tus pasos firmes en esta gravedad que como aspas de viento nos va robando el aliento, bailando sobre el césped crecido en este centro de tus historias tangibles y donde en éstos días la vida me ha situado para despojar mis enredos y dejar de buscarle un nombre al hombre que ya vive en mis acertados argumentos, Tú, Señor de Sipan te confinaste en mi inmenso arco iris para quererte y admirarte sin descuentos, porque la vida real continuará aquí palpitando muy fuerte entre mis sentidos y Tú., para tomarme de tus manos una vez más y perpetuarme en esta locura callada que aguardaré hasta volver a encontrarnos, hasta que Tú quieras en el destino, hasta esa próxima vez que ya ansío. Yo, espero.

Lucy Martínez Zuzunaga
Perú, 13 de Octubre, 2009.

8/7/10

CICATRICES

CICATRICES













Se acercó a pedir una moneda, su carita sucia se perfiló por el cristal del lado del timón donde ese día yo conducía y sus manos estiradas sugerían comprensión.


Estaba a medio metro de mí, y estaban también ellas, las dos cicatrices en su cara ,al lado de sus ojos y de sus labios, se extendían como si hubiesen sido hechas a propósito, llegaban hasta la mitad de su mejilla de algunos doce años.


Dicen que sus cicatrices no son culpa de nadie, ¡qué voy a saber yo! los motivos por lo que ahora mirándolo me siento consternada, ¡es solo un niño! cargando en el rostro la desventura impuesta y tatuada por siempre...., ¿quién lo hizo, como se hizo?, ese niño nunca lo dirá, porque sentencias pesan sobre el, tiene miedos que no confiesa.

Lo acaricio, su rostro pareciera no sentirme y le extiendo una moneda y en mi trayecto al pasar la luz roja ,me regala una ligera sonrisa con el gracias emitido por su tierna voz, su pequeña mano, curtida por el frío, me da el adiós y en mí, gravita infinita tristeza, un lagrimón intenta precipitarse por mi rostro consternado, esa carita marcada reflejaba atropellos que a su tierna edad y sin poder defenderse , soporta la tiranía de personas sin corazón .


¿Ynosotros?, ¿nos hemos vuelto fríos y solo lamentamos que existan hechos como éstos?, ¿nos hemos vuelto indiferentes al dolor ajeno?, ¿Qué estamos haciendo por ellos?...., y yo, por más que escriba, ¡Dios! no cambiaré nada, nada..., solo me traje a casa una de sus cicatrices, me la puse en el corazón.


Lucy Martínez

11/4/10

HA NACIDO EN MI


HA NACIDO EN MI



Camino los pasos del tiempo, recorro solitarios parajes sin nombres, tropiezo las sombras de gente sin rostros, regalo sonrisas y el eco doliente de mi yo perturbado devuelve la mueca fría de miseria humana y sigo en la insana osadía de sus vidas, en el reto diario de sobre vivencias, sin treguas, sin techos, entremezclados en el basural de angustias confiando encontrar respuestas a esa lista interminable de sus cuestionamientos, viven, ¡que digo!, mueren bebiendo la gota final de sus vidas, carcomen heridas frescas y lloran relamiendo aquellas cicatrices del recuerdo, cuando el mundo alguna vez existía con soles y lunas, cuando su fe y esperanzas tenían un nombre, Dios, ahora ni  El existe, los pobres no tienen derecho a creer y no porque no quieran volcar sus sueños en alguien, ni elevar sus plegarias, se les agotó las oraciones de siempre, ya no hay palabras en sus diccionarios y se van borrando sentimientos del alma al igual que de sus mentes debilitadas por el infortunio, promesas desbordadas cuando entre multitudes, el poder buscaba exprimir más y mucho más de sus ya reblandecidos cuerpos.


Nunca la magia de sus cuentos de hadas llegó, quedaron sus calles vacías, callecitas donde hoy camino pateando el polvo de la indiferencia, callejones sin salidas creyendo encontrar el laberinto de mis afectados sentimientos, esperanzada de encontrar alguna luz en tanta oscuridad que me lleve a creer que todo este trajinar es solo producto de mis incongruencias, sueño pasajero que alcanza la pesadilla que debe luchar por despertar y no, un mal sueño no es, es esta amarga y cruel verdad, la realidad de los pobres.


Entonces un grito lastimero que desconocía, se evidencia en mí, ¡no puede ser! encendiendo aquellos faroles pálidos que de algún techo de cartón se desprendían, unas velas oscilantes se despiertan ante el eco desgarrante que mi actitud lacerada paría en un grito.
Ellos, los sin nombre, los rostros ensombrecidos, los cuerpos mutilados, ellos débilmente corren a mi encuentro y ahí estoy, abortando rabias de injusticias, ahí estoy en el mismo fango, codo a codo, piel a piel con los desventurados sin patria, ahí en los recovecos miserables del sub. mundo a donde pertenecen, donde se les ha marcado el paradero final con una cruz de un quién sabe si existió, ahí estoy, involucrándome y en esta amargura, abrazada a ellos, los desfavorecidos, clamo al cielo con ojos desbordando lágrimas de impotencia.., ¡Diosssss!

Soy dolor, con el rostro transfigurado, con el alma metamorfoseada de ira y rencor, clamo a ese Dios de los pobres, a Él, que un día ofreció..."hoy mismo estarás conmigo en el reino de los cielos",  Él, que se inmoló por amor..., hoy mi grito de protesta elevo, grito..
¡DIOS MÍO! ¿PORQUE NOS HAS ABANDONADO?


Hoy, ahora nació la rebeldía, ha nacido en mí un nuevo ser, con huellas de miserias que me están marcando, que me duelen en la piel, en los instintos, en la sensibilidad se hace crisis, se revela mis ser ante el infortunio de todos mis hermanos claudicados, los que lloran indiferecias, los que lamen abandonos..., ¡tanta pobreza!, ¡que nos pasa!


Hoy he nacido,  luchadora desde mis palabras.
¡Nací yo!


Lucy Martínez Z.

9/1/10

EL VUELO DE UN ÁNGEL


EL VUELO DE UN ÁNGEL





(A un año de tu partida querida Naty)
Autor: Lucy Martínez Z.




Desde hace algún tiempo, los pasillos del Centro Neoplásico de mi ciudad, los vengo recorriendo tres veces por semana, desde entonces, había solicitado se me trasfiriera al piso de niños enfermos con cáncer y así empecé acumulando muchas historias y ésta, es la que más me marcó.

Me llamó la atención una boina rosa, muy inquieta, desplazándose entre los demás niños, aún no lograba distinguirla bien, su inquietante ir y venir me permitió alcanzarla para pedirle se calmara, de pronto estaba frente a mi, de golpe paró, en seco, con la misma bata verde de todos, su sonrisa dibujada se trasladaba a sus grandes ojos negros, me miró fijamente, nos miramos, un respiro profundo salió de su agitado pecho perdiéndose en sus labios pálidos, creo que pensó que la regañaría y se fue perdiendo esa sonrisa, bella, la mejor mueca de lado que una inocente niña me pudo regalar, la tome de sus manos, en silencio, creo que verla con esa mirada diáfana y dulce y con esa boina rosa descubriendo por un lado su pequeña cabeza víctima de las diarias radiaciones, con esa palidez empujando el ligero color melocotón de su piel, de esa carita angelical, me hizo tambalear y quise creer que esa niña, no pertenecía a ese lugar.

Le pedí me acompañara al comedor, era hora de cenar y todos los demás niños empezaban a tomar sus lugares, limpiaban sus manos con toallitas húmedas y ella (aún no sabía su nombre) me dijo:

- “¿tu te vas a quedar conmigo?” si, contesté, pero solo si me dices cual es tu nombre,
sus ojos color carbón, se encendieron de luz y de esa maravillosa sonrisa con la que ya me había ganado el corazón,

- “Natalia dijo, me llamo Natalia, pero la monjita donde viví antes, me llamaba Naty”,

- ¡que lindo nombre que tienes Natalia!,

- “¿te gusta más Natalia o Naty?” se apresuró en decir

- me gustas tú, contesté..
y ella increpó sin perder esa sonrisa de lado que tanto me gustaba,

- “mentirosa no te puedo gustar sin cabello”,

por cierto esa respuesta me llegó ahí donde se siente cuando una es madre, disimulé el lagrimón que rápidamente intentaba desbordar, volví la cara hacia otro lado y ella…

- ¿viste que no te gusto?, increpó ante mi silencio que no comprendía,
la cargué con mucho esfuerzo, una niña de 10 años (esto lo supe luego) que se supo femenina y que hoy pensaba que estaba fea,
- ¡Dios mi amor, eres muy linda y me gustas mucho! ¡eres una muñeca!
y la besé como si fuera mi propia hija, ella me abrazó y correspondió con delicadeza.

- Natalia, toda la comidita espera por ti, ¿empezamos?,
-“si, hoy comeré por ti y tu me ayudarás”,

estaba por darle la primera cucharada de sopa, cuando ella puso sus manitas sobre los labios como quien desea impedir y dijo,

- ” las niñas buenas rezamos a Diosito antes de los alimentos así…, bendice Señor estos alimentos que hoy vamos a comer sin merecerlo, Amén”

yo avergonzada y cada vez más seducida por esa pequeña, la seguí en la oración y empezamos entre risas y besos aquella cena que dio paso en mi ser, a otro ser, ella, a quién me entregué en dedicación.

Una vez que Natalia, se quedó dormida después de algunos cuentos y medicinas que tomar, salí corriendo en busca del médico de ese piso para indagar sobre la salud de Natalia, lo que el me informó, terminó llevándome a la capilla, autómata, llorando para adentro y postrada rogué por esa niña que sin culpa ya había empezado a pagar un destino que jamás pidió. Me quedé ahí sentada y rebobinando los sentimientos que de golpe encontré en esa tarde, en ese encuentro, en esa historia.


Ella, huérfana de padres alcohólicos, la madre murió dejándola tristemente en el orfanato y del padre nunca se supo.


Originalmente Natalia, era una niña normal hasta los 8 años, estudiaba con sus tutoras Dominicas que supieron darle lo que buenamente pudieron. Pero Natalia enfermó, diagnóstico, cáncer al hígado, solo un transplante podría ser el milagro. Desde entonces, dos años que se imploró, se rogó para que existiera un donante con las características de Naty. Los médicos le ponen fechas, eso le queda de vida, ya no hay nada por hacer dicen.

En los meses siguientes, yo estaba casi a diario con Naty, ella desmejoraba con mayor prisa, ya no solíamos dar los paseos por el jardín, de su rostro la bella sonrisa ya trocaba en dolor y las quejas ya no se dejaban escuchar, el intenso dolor se paliaba con….¡no lo podía creer!. Vegetaba ante mis ojos y yo impotente, tratando de hacer mil piruetas para que en algún momento la dulce Natalia me regalara esa sonrisa que aún de ella tengo grabada.


Esta mañana, extrañamente cálida, la encontré tranquila, me recibió con aquella mueca de lado, no sonreía abiertamente, no, pero algo percibí, le di un beso prolongado, ella se estremeció diciendo,


- “hay varios angelitos de esos que tu me contaste, que desde anoche vinieron a jugar conmigo, ahora están acá, ¿no los ves?, ¡mira!”,

un nudo en la garganta intentaba romperse en mi, un torrente de lágrimas me inundaba, contesté:,

- ¡si, si mi amor!, ellos están siempre contigo,


- “¿son muy bonitos no?”, volvió a preguntar,


- si Natalia, si son tan bonitos como tú,


- “me quiero ir con ellos, me duele mucho esta aguja, ellos no la tienen, deja que me vaya con ellos, por favor”,

- si Naty, irás con ellos,

y ella sonrió, me regaló esa maravillosa sonrisa de lado, desde sus ojos negros color carbón se encendió aquella luz divina, se agitó como quien empezara a volar, siguió un espasmo muy intenso, me miró sin mirar y comprendí esa mirada ya lejana, la abracé como queriendo darle mi aliento, la oprimí y….la dejé volar.


Perú, Marzo, 2005

23/8/09

¿UN PRÍNCIPE?


(Para Gladys)

Buscando su figura, allá donde habita la piel, atisbaste en la entretela de tus lienzos abstractos para verte pintando el arco iris y en cada color, seguiste sus huellas de evaporadas caricias, bajando hasta donde se retuercen los silencios desbaratando estatuas y en cada rostro creíste adivinarlo como tantas veces, tantas, bendecido en tus delirios de tocarlo en lo abstracto idealizado.

Te filtraste en la magia de interminables páginas para encontrarte en cada verso tropezando con su imagen, mutilando en tu cuerpo los sentidos para no desear lo que aún no había sido tuyo, desgarrando infinidad de labios para saber si en cada uno de ellos te sorprendían aquellos besos que soñabas al estilo de príncipe y bella durmiente, navegando mares de inconciencia volaste cielos creyendo ser razonada, abriendo desmesurados ojos intentando hallar el color de su mirada.
Descendiendo a los suburbios, caminaste desolación de tus desiertos, cargando ansias porfiadas de inquilina desafiante, limitando espacios te quedaste en el tuyo, bebiendo de tus propias aguas para calmar esa sed del encuentro deseado, tropezando sin saber ni entender el porqué habitabas lejos de esa arca única e irrepetible construida para ese par de mortales buscándose en cada puerto, con la desnudez en los ojos, alma errante sin faro seguiste y en ese caminar a su encuentro, sin darte cuenta descendías al lugar del nunca jamás, donde habían pasado los tiempos buscando al príncipe aquel, de los mejores cuentos, tus cuentos inexistentes.


Hoy, tus horas con los dedos los desgranas y caminas cansada con huellas de tanto haber buscado..., yo, abatida te contemplo llorando desde lejos y en esta interioridad que te mira, impotencias se contrastan, nada puedo hacer para cambiar realidades pero prometo que mi amor por ti seguirá en tu sangre porque tú, eres mi mejor parte querida hermana.

Lucy Martínez Z.

14/8/09

UNA OFRENDA - Narrativas

En recuerdo de aquel tristísimo incendio, en fechas como hoy, en una galería comercial de 5 pisos (Lima)


Cuando el fuego voraz del maldito incendio arrasó con los hijos desposeídos de la nada, cuando la eterna sinrazón del destino, infortunio que alcanzó a mis hermanos, los que se fueron entre llantos, gritos, dolor y aún con ese desconcierto del no creer y el miedo inundando sus pensamientos por la cercanía de la muerte, como único argumento pero sin saber, porqué, cuando la ira de lenguas de fuego besó sus labios implorando ¡piedad!, cuando el abrazo de terror los alcanzó...., cenizas vuelan al viento, negro el humo que se los llevó.

Yo, con impotencia entre los dientes, proclamo la vida y se las regalo para que vuelvan, ¡que se queden con quiénes los lloran!, ¡que se lleven esta vida! ¡yo no la quiero así! con los incesantes recuerdos que gritan en los pasillos de aquel rincón que servía de alimento a sus familias, ¡que se lleven mi vida! una sola vida no es nada, cuando no fueron tres los que se fueron, miles faltan hoy en hogares desgarrados por una algarabía compartida, un año nuevo con pan,

¡Que se lleven esta vida! ¡no la quiero aquí!

¡OH Dios, misericordia!, ¡que espanto!

También esta invocación, ¡que se la lleven!.., ya no puedo más.


Lucy Martínez Z.


Perú, Diciembre, 2004