BIENVENIDA


28/4/07

DOLOR Y REDENCIÓN


Dime Dios, ¿que significa ser hombre?
desde el llanto del recién nacido
al gemido culminante, agonizante,
sufriendo a manos llenas, cotidiano.

Pareciera criatura emergente
de suelos humanos, tierra maldita,
sin nadie sembrándolo, ni deseándolo,
¿que hacer con esta raza atribulada?

Recuerdo esa cruz, Jesús Nazareno,
aquella que no elegiste, la asumiste
no con alegría, sino con esa paz
que desde el cielo llegaba en sus misterios.

Obediente, sumiso Siervo de tu Padre
después de estremecerte, sosegado
te entregaste libremente al cáliz del dolor
agotando tus últimos amargos sedimentos.

Los hechos de conspiración humana,
no cayeron sobre Ti, Tú los tomaste
conociendo no ser maquinación terrena
sinó porque tu Padre lo permitió
cargando con amor tu cruz.

Ahora comprendo Cristo amigo
mi torpe interrogante, básica, humana;
¿que hacer con el sufrir abrasador,
caudaloso y sangrante dolor humano?

El sufrimiento no se vence lamentándolo,
resistiendo o combatiendo; es, asumiéndolo,
comprendiendo que la perfecta libertad,
no solo es asumir una cruz con amor,
sinó agradecer concientes que se toma
solidariamente el dolor humano,
colaborando en esa tarea trascendental
de la redención de nuestra humanidad
con la sabiduría que de Dios nos viene.

Lucy Martínez

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